domingo, 9 de agosto de 2015

Delito de estafa

Redactado por Lea nuestro artículo anterior
Todo el mundo conoce casos reales de estafas que aparecen frecuentemente en los medios de comunicación, por ejemplo, el alquiler de un apartamento vacacional que no existe o que no reúne las condiciones ofertadas; o la venta de productos por internet que nunca llegan a su comprador, que están averiados o no reúnen las condiciones ofertadas. Esto son ejemplos de hechos constitutivos del delito de estafa que voy a explicar a continuación.

Son autores de un delito de estafa los que mediante engaño, induzcan a una persona al error, para que realice un acto de disposición patrimonial (por ejemplo, una transferencia bancaria) en su perjuicio o perjuicio de un tercero.

La pena por la comisión de un delito de estafa es de 6 meses a 3 años de prisión, para cuya fijación habrán de tenerse en cuenta una serie de circunstancias:
- El importe de lo estafado, pues si no supera los 400.-€ se aplica una pena atenuada de 1 a 3 meses de prisión.
- El quebranto económico que se causó a la víctima como resultado de la estafa.
- La relación entre la víctima y el estafador.
- Los medios utilizados para llevar a cabo la estafa,
- Otras circunstancias que puedan utilizarse para valorar la gravedad de los hechos.

Algunas 'especialidades' de este delito se cometen mediante el uso de sistemas informáticos (llamada estafa informática) o mediante la utilización fraudulenta de tarjetas de crédito o cheques de viaje (los cheques de viaje son documentos bancarios extranjeros que pueden canjearse por efectivo en otro país).

Los ciberdelincuentes cada vez operan con más intensidad en el ámbito internacional, por lo cual sería necesaria una mayor cooperación internacional.

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Para quienes queráis profundizar más en el delito de estafa, a continuación se exponen algunos elementos esenciales de este tipo penal.

El engaño

El engaño es un elemento característico del delito de estafa, que consiste en la falsedad o la falta de verdad. Además, el delincuente tiene que ser consciente de que está faltando a la verdad, y su propósito debe ser el engaño. Si el autor de los hechos no es consciente de que lo que dice es falso y en su ánimo no está el engaño, no se le puede atribuir un delito de estafa.

Por tanto, el engaño es una maquinación fraudulenta del delincuente para llevar a cabo la estafa.

También es posible el engaño por omisión, es más complicado que una omisión induzca al error de la víctima. Los Juzgados admiten el engaño por omisión cuando el estafador se coloca en una posición garante, es decir, debe impedir que la víctima dé su consentimiento a algo incurriendo en el error.

Perjuicio patrimonial

El perjuicio patrimonial debe ser la consecuencia del delito. El estafador engaña a su víctima para que realice un acto de disposición patrimonial; esto incluye las siguientes:
1. Hacer una entrega de bienes o de dinero.
2. Gravar una cosa; avalar una operación, etc.
3. Conseguir la prestación de un servicio: se considera la prestación de un servicio como un acto de disposición patrimonial. Si el estafador mediante el engaño, convence a un médico para que preste un servicio profesional, con ánimo de no pagarlo, está cometiendo estafa.

Dolo

El dolo es la intencionalidad preconstituida del delincuente, que en todo momento tiene consciencia del engaño, y lo utiliza como propósito para obtener un fin, de forma fraudulenta.

Si el autor no es consciente del engaño, no hay estafa. Por ejemplo, no se puede imputar un delito de estafa a un comercial que vende productos que nunca serán enviados a su comprador, si el comercial no sabía que eso iba a ocurrir, y vendía los productos con la creencia de que finalmente serían entregados a su comprador.

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